18 de octubre en el Cenáculo de la Providencia

Actualizado: oct 19

Querida Familia Cenáculo de la Providencia, les dejamos una crónica preparada por nuestra querida Verónica Vergara acerca de nuestra celebración de 18 de octubre de 2021. En el que conmemoramos 107 años de la Fundación del Movimiento de Schoenstatt por parte del P. José Kentenich con un grupo de jóvenes seminaristas al sellar la primera Alianza de Amor con la Madre y Reina Tres veces Admirable de Schoenstatt.


Fue un 18 de octubre especial, entre amenazas sociales y políticas, un ambiente denso de Chile, sin embargo, muchos fueron los valientes que con confianza llegaron al Terruño y cruzando las puertas del Santuario se respiraba un ambiente de fraternidad, de alegrías, de esperanza, incluso de grandes festejos.

Todo debía estar preparado con anticipación; hermanas marianas, coordinadores, jefes y todos ofrecían su ayuda en los preparativos. Las banderas comenzaron a aparecer, la bandera de Chile presidía todo, la Rama de Familia, la Rama de Madres, LAF, Juventudes, Campaña de la Virgen Peregrina, todas entraban en una hermosa procesión, firmes e invictas como dice la canción.


Las paredes del Santuario estaban descubiertas, blancas, aquellas fotos que las cubrieron durante tanto tiempo, aquellos matrimonios, niños, bebés, madres, familias enteras, todos los miembros que habían acompañado a la Reina por medio de esas fotos que simbólicamente y representaban a la Familia Cenáculo de La Providencia ya no estaban. Hoy salieron de las paredes para ser ofrecidas en el Capital de Gracias. Fue una entrega grande, y una preciosa y luminosa hoguera. Era como si la Reina nos dijera que el fuego de la alianza siempre es mayor en los tiempos de dificultades. Hacía recordar los variados gestos de agradecimiento del Padre Fundador donde después de las dificultades se apresuraba a llevar a su Familia para agradecer la intercesión y salvación de la Reina. Fue un día pleno de agradecimiento por 107 años de historia santa de alianza de amor, años de Familia, de misión y de aliados. También Ella nos acompañó en este tiempo de cruda Pandemia y de muchas crisis.


En la explanada lucía una mesita con las ofrendas. Ellas fueron hacia el altar encabezada por el pan y el vino, signo de alianza eterna luego de la Consagración; posteriormente fueron dos vasijas colmadas de contribuciones al capital de Gracias; seguía en ofrenda la llave de San Pedro que simbolizaba el camino sinodal que, como Iglesia, comenzamos. Luego continuaba el libro de alianzas, repleto de compromisos, de consagraciones, de nombres que conforman nuestra Familia y nos recordaba nuestros compromisos y bendiciones, y por último la estrella que fue puesta en la corona de la Mater en Bellavista, estrella que simbolizaba la reciente Jornada Nacional de Dirigentes que fue el impulso previo de nuestro 18 de octubre que nos une en forma Internacional con la Obra de Schoenstatt. En la Jornada pasada, dentro de mucho se dijo de la estrella: “…estrella de nuestra patria, de nuestras vidas y de este tiempo difícil y desafiante. Queremos escribir en ella lo que el Espíritu Santo ha despertado, renovado, remecido en nuestros corazones... ¿Qué me pide Dios en este tiempo de cambios, de incertidumbre y de esperanza?”


“Yo hago nuevas todas las cosas”, era el recordatorio en la brillante homilía del padre Horacio López que nos invitaba al cambio a la vida de santidad, a estar atento dónde hacer nuevas las cosas. Homilía que nos recordó desde el corazón lo que fue aquel 18 de octubre de 1914, entre incertidumbre, guerra, ansiedades.

Fue un día de renovación de alianza emotivo, vivaz, día de unidad en medio de divisiones externas como país, de muchos aliados en paz, con alegrías, y en una verdadera solidaridad de destinos. Un 18 donde la Mater nos acogió, nos hizo exclamar “¡Qué bien estamos aquí!”, nos regaló alegrías y esperanzas entre los miedos que existían en las calles. El corazón de los hijos del Cenáculo latió al mismo ritmo y con mucho amor, porque María se clarificaba, como se ha clarificado en los tiempos de Pandemia, de crisis y de incertidumbres.


Solo poder decir que el Santuario Cenáculo de la Providencia lució como un arca de paz en medio del diluvio como siempre lo quiso nuestro padre José Kentenich.

¡Feliz día de Alianza!


217 vistas1 comentario